quince
El aparador Quince busca una geometría evocadora de otras épocas, donde las puertas se integran en el volumen como una prolongación del lateral. Define una silueta envolvente, limpia y precisa, en la que las puertas no interrumpen la forma, sino que la continúan.


El desarrollo del diseño profundiza en el sistema de apertura, donde las puertas se desplazan a un eje más atrasado de la posición habitual. Esta solución permite que la curvatura se mantenga coherente en todo momento, aportando fluidez a la pieza.


El mueble se construye a partir de tablero chapado en metal, mediante la aplicación de láminas que cubren cada plano. Este proceso revela en los cantos la naturaleza del material, mostrando la unión entre soporte y chapa, una mezcla que aporta expresividad sin perder precisión.



